Citas y poemas de otros autores

KABIR
Nació en el año 1440, en India en Lahar Talao, cerca de Benarés y murió en 1518. Su existencia fue un ejemplo de amor a la Divinidad pese a las duras pruebas que debió enfrentar él con su nación por la invasión de los tártaros. De él son muy valorados sus "Cien Poemas", traducidos al inglés por Rabindranath Tagore y de los cuales existe una bella traducción al español por el eminente argentino Joaquín González (1863-1923). Para leer más: Kabir

Estos son algunos versos de este poeta de la India:
¡No vayas al jardín de las flores!
¡Oh amigo, no vayas allí!
¡En tu cuerpo está el jardín de las flores!
Siéntate entre los mil pétalos del Loto, y allá contemplarás la Belleza Infinita.
Cuéntame, ¡oh, cisne!, tu antigua historia. ¿De qué país vienes?, ¡oh, cisne! ¿Hacia qué riberas encaminas tu vuelo? ¿Dónde descansarás, ¡oh, cisne!, y qué es lo que buscas? Despiértate esta misma mañana, ¡oh, cisne!, levántate y sígueme. Hay un país donde no imperan ni la duda ni la tristeza; donde ya no existe el terror de la muerte. Allí, los bosques primaverales están en flor y la brisa nos trae un perfume que dice: "Él soy Yo". Allí, la abeja del corazón penetra profundamente en la flor, sin aspirar a otro goce.
Tell me, O Swan, your ancient tale. From what land do you come, O Swan? to what shore will you fly? Where would you take your rest, O Swan, and what do you seek? Even this morning, O Swan, awake, arise, follow me! There is a land where no doubt nor sorrow have rule: where the terror of Death is no more. There the woods of spring are a-bloom, and the fragrant scent "He is I" is borne on the wind: There the bee of the heart is deeply immersed, and desires no other joy.
Traducido al inglés por Rabindranat Tagore
Este día querido es para mí sobre todo los demás días, porque mi amado Señor es huésped de mi casa. Mi habitación y mi patio se han embellecido con su presencia. Mi corazón ansioso canta su nombre y ha quedado absorto ante su grande hermosura.
Versión inglesa de R. Tagore
SANTA TERESA DE AVILA
DICHOSO EL CORAZÓN ENAMORADO
Dichoso el corazón enamorado
que sólo en Dios ha puesto el pensamiento,
por Él renuncia a todo lo criado
y en Él halla su gloria y su contento.
Aún de sí mismo vive descuidado,
porque en su Dios está todo su intento,
y así alegre pasa y muy gozoso
las ondas de este mar tempestuoso.

¡Oh Emperador nuestro!, sumo Poder, suma Bondad, la misma Sabiduría, sin principio, sin fin, sin haber término en vuestras obras: son infinitas sin poderse comprender, un piélago (*) sin suelo de maravillas, una Hermosura que contiene en sí todas las hermosuras, la misma Fortaleza. Camino de Perfección, Capítulo XXII.
(*) Piélago: lo que por su abundancia es dificultoso de enumerar y contar. Parte del mar que dista mucho de la tierra.

SAN JUAN DE LA CRUZ
SUMA DE PERFECCIÓN

Olvido de lo creado
memoria del Creador
atención a lo interior
y estarse amando al Amado

CANCIONES DE EL ALMA EN LA ÍNTIMA COMUNICACIÓN DE UNIÓN DE AMOR DE DIOS

¡O llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

¡O cauterio suave!
¡O regalada llaga!
¡O mano blanda! ¡O toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.

¡O lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
color y luz dan junto a su querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

ANTHONY DE MELLO

Tú llevas la paz adentro. ¡Descúbrela!

El hombre se afana en descubrir a Dios pero no se afana en descubrirse a sí mismo.

El tesoro escondido sólo está dentro de ti.

CARLOS WESLEY

Oh Dios, mi esperanza, mi celestial descanso, mi todo de felicidad aquí abajo, concédeme mi importuna petición. Muéstrame, muéstrame tu bondad; tu beatífica faz manifiesta; el resplandor del eterno día. Ante los ojos iluminados de mi fe, haz pasar toda tu benevolente bondad; tu bondad es la visión que anhelo. Oh, que yo pueda ver tu sonriente faz; proclamar tu naturaleza en mi alma; revelar tu amor, tu glorioso nombre.

W. TOZER

Buscamos a Dios porque Él ha puesto en nosotros deseos de hallarlo (…) y mientras andamos en pos de Él estamos en sus manos.

Habiendo sido hechos a imagen de Dios tenemos la facultad de conocerlo.

¡Él quiere que lo anhelemos!

La persona que tiene a Dios tiene todo lo necesario. Teniéndolo se tiene la fuente de la felicidad.

Antes que Dios creara el hombre, preparó un mundo lleno de cosas hermosas para su sustento y deleite.

Es necesario que estemos tranquilos y en silencio para escuchar la voz de Dios.

Si tenemos deseo de acercarnos a Dios, tengamos en cuenta que Dios también tiene el deseo de acercarse a nosotros.

De su libro "La Búsqueda de Dios".
JALIL GIBRÁN

En la inmensidad de tus aguas
sumerjo mi corazón,
allí donde se suaviza mi voz
y me invade la calma.

En tu vasto seno se aplaca
mi impaciencia, pues cada fluir
de la marea es caricia para mí
y en cada fluir me inclino
en plegaria reverente.

Oráis en la angustia y en la necesidad. Pero qué bueno sería si pudierais orar también en la plenitud de vuestra alegría y en vuestros días de abundancia.

SAN AGUSTÍN

Tú nos hiciste para ti, y nuestros corazones no descansarán tranquilos hasta que no descansen en ti.

Es imposible conocerte y no amarte.  Es imposible amarte y no servirte.

Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en Ti.

Del libro Confesiones, de San Agustín:

Pero, ¿qué es lo que yo amo cuando os amo? No es hermosura corpórea, ni bondad transitoria, ni luz material agradable a estos ojos; no suaves melodías de cualesquiera canciones; no la gustosa fragancia de las flores, ungüentos o aromas; no la dulzura del maná, o la miel, ni finalmente deleite alguno que pertenezca al tacto o a otros sentidos del cuerpo.

Nada de eso es lo que amo, cuando amo a mi Dios; y no obstante eso, amo una cierta luz, una cierta armonía, una cierta fragancia, un cierto manjar y un cierto deleite cuando amo a mi Dios, que es luz, melodía, fragancia, alimento y deleite de mi alma. Resplandece entonces en mi alma una luz que no ocupa lugar; se percibe un sonido que no lo arrebata el tiempo; se siente una fragancia que no la esparce el aire, se recibe gusto de un manjar que no se consume comiéndose; y se posee tan estrechamente un bien tan delicioso, que por más que se goce y se sacie el deseo, nunca puede dejarse por fastidio. Pues todo esto es lo que amo, cuando amo a mi Dios.

Pero, ¿qué viene a ser esto? Yo pregunté a la tierra, y respondió: No soy eso; y cuantas cosas se contienen en la tierra me respondieron lo mismo. Pregunté al mar y a los abismos, y a todos los animales que viven en las aguas, y respondieron: No somos tu Dios, búscale más arriba de nosotros. Pregunté al aire que respiramos y respondió todo él con los que le habitan: Anaxímenes se engaña porque no soy tu Dios. Pregunté al cielo, al sol, la luna y las estrellas, y me dijeron: Tampoco somos nosotros ese Dios que buscas. Entonces dije a todas las cosas que por todas partes rodean mis sentidos: Ya que todas vosotras me habéis dicho que no sois mi Dios, decidme por lo menos algo de Él. Y con una gran voz clamaron todas: Él es el que nos ha hecho.

"Estas preguntas que digo haber hecho a todas las criaturas, era sólo mirarlas yo atentamente y contemplarlas, y las respuestas que digo me daban ellas, era sólo presentárseme todas con la hermosura y orden que tienen en sí mismas". (Confesiones 10, 6).

"Tarde te amé, Dios mío, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. Tú estabas dentro de mi alma, y yo distraído fuera, y allí mismo te buscaba; y perdiendo la hermosura de mi alma, me dejaba llevar de estas hermosas criaturas exteriores que Tú has creado. De donde infiero, que Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo; y me alejaban y tenían muy apartado de Ti aquellas mismas cosas que no tendrían ser, si no estuvieran en Ti. Pero Tú me llamaste y diste tales voces a mi alma, que cedió a tus voces mi sordera. Brilló tanto tu luz, fue tan grande tu resplandor, que ahuyentó mi ceguera. Hiciste que llegase hasta mí tu fragancia, y tomando aliento respiré con ella, y suspiro y anhelo ya por Ti. Me diste a gustar tu dulzura, y ha excitado en mi alma un hambre y sed muy viva. En fin, Señor, me tocaste y me encendí en deseos de abrazarte".(Confesiones 10, 27, 38).

FRANCISCO DELLI
EL SILENCIO

Amo el silencio
Amo la quietud
No es nada nuevo para mí
Me pregunto si lo será para ti.

Muchos sonidos dentro de éste silencio
Que con el pasar del tiempo
Más y más se profundizan
Mensaje sin palabras, bendición que se eterniza.

Tienes que ver, tienes que sentir
De lo que tu ser emana
No te arrepentirás, te lo prometo
Y lo que es más, El Silencio también te ama.

MADRE TIERRA

Auroras Boreales
O Luces Norteñas
La dorada aureola de nuestro planeta
¡Que hermoso horizonte!

Danzando y saltando como sólo ellas lo hacen
Ondulaciones nublosas y rítmicas en forma de rocío
A la Madre Tierra alimentando
Al igual que un bebe cuando es nutrido.

Estamos totalmente rodeados de milagros
Demasiado numerosos para ser enumerados
Estamos totalmente rodeados de bondad
Hasta el mismo Planeta absorbe caridad.

Bondad desprovista de medida
Sin restricciones sobre nosotros concedida
Belleza sin igual
(Sólo) si abrimos nuestros ojos.

Del libro Quite Dances (Bailes Apacibles) Publicado en inglés por “Universe” (editorial Norteamericana).
Francisco es poseedor de una poesía profunda y elegante.
Actualmente vive en la ciudad de Cali.

AMADO NERVO

Poeta mexicano nacido en Tepic, Nayarit en 1870.
Entre el conjunto de su creación, se destacan sus libros «Serenidad» «Elevación», «Plenitud».

ÉXTASIS

Cada rosa gentil ayer nacida,
cada aurora que apunta entre sonrojos,
dejan mi alma en el éxtasis sumida...
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos
el perpetuo milagro de la vida!

Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas noches españolas
y las encuentro cada vez mas bellas.
¡Años ha que en el mar, conmigo a solas,
de las olas escucho las querellas
y aún me pasma el prodigio de las olas!

Cada vez hallo la Naturaleza
más sobrenatural, más pura y santa.
Para mí, en rededor, todo es belleza:
y con la misma plenitud me encanta
la boca de la madre cuando reza
que la boca del niño cuando canta.

Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama,
diciéndome al brillar: "¡Aquí se piensa,
también, aquí se lucha, aquí se ama!".

autor@supremabondad.com
©2008 Suprema Bondad